Sufi
Un jardín más allá del Paraíso
Poemas de Amor de Rumi
Las metáforas sufis
Sufismo es el nombre atribuido a los diversos cultos místicos del Islam que honran, sobre todas las cosas, el amor y la devoción por Dios. Los sufis buscan "los misterios escondidos" de la vida; anhelan una experiencia directa de Dios, a quien llaman "el Amado". Para los sufis, el Amado no es una figura extraña a la que temer, como un estricto maestro. Tampoco es algo distante, como un Absoluto inalcanzable. Más bien, consideran que deben acercarse al Amado con un amor total, sin barreras y con la intimidad y la pasión propias del amor que uno siente por su enamorado.

    Para celebrar este amor divino, los sufis cantaban y bailaban hasta altas horas de la noche. Según los conceptos sociales de la época, la gente pensaba que estaban locos y así les llamaban; pero al mismo tiempo, reconocían que estos "locos" sufis eran los mejores artistas, poetas y místicos del Islam.

    Los sufis crearon un lenguaje de metáforas para describir el anhelo divino del alma y su unidad con Dios. A veces, los poetas sufis retratan al alma como una solterona distraída que busca a su amor. Otras, la describen como un pájaro indefenso que busca su nido, como una tierna flor que espera la brisa de la primavera o como un pez que busca el océano, como un peón que pretende convertirse en rey o como José regresando a Canaá tras años de exilio. En sus versos, Rumi asemeja el anhelo del alma al lamento de una flauta de junco que anhela regresar al junco del que fue cortada.

    Probablemente, las metáforas sufis más sorprendentes y que más han sido malinterpretadas son aquellas que emplean la imagen del vino, de las tabernas y de la borrachera. Una lectura superficial puede hacernos confundir esta poesía con una sensualidad temeraria y gratuita. Sin embargo, su verdad es totalmente opuesta: estas imágenes son metáforas que tratan de explicar una embriaguez divina e indescriptible. En un burdo lenguaje, dicen que Dios es el Saaqi (el camarero que llena las copas); el néctar del amor de Dios es "el vino" y perderse totalmente en el Amor es "emborracharse completamente". Este pervertido simbolismo seducía enormemente a los sufis, ya que el vino estaba prohibido en el Islam, pero se les prometía en el paraíso. Los sufis gritaban: "¿Por qué esperar al paraíso, si puedes beber este vino divino ahora mismo?".

    Según R. A. Nicholson: "Estas metáforas eróticas y libertinas no son exclusivas de la poesía mística del Islam. Sin embargo, en ningún otro camino han sido exhibidas con tanta opulencia y perfección".